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viernes, 9 de diciembre de 2011

No toda la música es arte

    
    Ayer, mientras volvía de mi trabajo, me decidí a situar el dial en la radio de mi coche sobre una de las emisoras musicales con más audiencia del panorama nacional.

Música
Reconozco que respecto a la música soy un poco snob, si esa es la palabra que me define, pero lo cierto es que generalmente reniego de la superficialidad que viene acompañando a la música comercial, con lo que hace más de una década y si de mí depende, me niego a sintonizar las radiofórmulas de éxito.
Y es que la música que actualmente triunfa, tiene la consistencia y la utilidad de un kleenex; es decir, se usa una vez y después se desecha sin más contemplaciones.
Es más, gran parte de los éxitos actuales si nos referimos al universo musical, carecen de sentido si no se acompañan de bamboleantes formas femeninas o de cuidados y esculturales cuerpos de efebos que nos saturan una y otra vez con letras simples y melodías gastadas.

Robert Johnson
Yo siempre entendí que la música ha de entrar por el oído, no por la vista; o es que acaso tienen menos valor las canciones de un autor cuya belleza física es cuando menos cuestionable, como puede ser el caso de Dylan o Jagger.

Pero más allá de consideraciones estilísticas y sesudos estudios acerca de las armonías o la calidad compositiva e interpretativa de los músicos, existe algo que diferencia a cualquier expresión artística del resto de actividades humanas y es simplemente, la capacidad que poseen de despertar en el receptor de las mismas, una serie de sentimientos y emociones; y esta es una cualidad que no logro encontrar en la mayor parte de las propuestas musicales que se consideran "de moda".

Y observe el lector que me estoy refiriendo a un sector musical muy concreto, que podríamos definir como música popular o quizá como música Rock entendida en sentido amplio, que le pese a quien le pese, engloba, determina e influye en la mayor parte de las expresiones artísticas y culturales que se han desarrollado en el siglo XX.

Aparte de lo anterior, creo que la calidad de una obra, en este caso musical, también tiene otra característica fundamental, y es la capacidad de envejecer de tal modo que se acabe convirtiendo en un clásico.
The Beatles
Me explico, a mí me sigue emocionando el Starway to Heaven de Led Zeppelin o el Knockin' on Heaven's Door de Dylan a pesar de que ambas composiciones datan de 1971 y de 1973 respectivamente, años en lo que mi persona ni siquiera era un proyecto.

Qué canción de las actuales resistirá el paso del tiempo como los clásicos antes mencionados. La respuesta es evidente, casi ninguna.
En 40 años nadie recordará el meneo de caderas de Shakira o las excentricidades de Lady Gaga, pero me juego el pescuezo a que se seguirá escuchando el "Sgt Pepper's Lonely Hearts Club Band" de The Beatles, el "Made in Japan" de Deep Purple o las famosas 29 canciones que nos dejó RobertJohnson en los años 30 del siglo pasado.

Esto me lleva a una reflexión, que parte de la base de la gente que pregona como un axioma incuestionable que la música es cultura, pero siendo objetivo, no toda la música es cultura ni mucho menos, arte.
No son comparables mis garabatos sobre un folio en blanco con los que desarrolló Picasso, Dalí o Munch; los míos son un mero entretenimiento sin valor, los demás son obras de arte incontrovertidas y marcadas por la capacidad de crear emociones.
Fender Stratocaster 
de Jimi Hendrix
Del mismo modo, no podemos comparar la influencia de Hendrix en los músicos posteriores, el virtuosismo de Steve Vai o el increíble tándem compositivo que formaron Lennon y McCartney con la vacuidad de "músicos" como Pitbull o subproductos similares que perecerán cuando la moda determine que debe dar un giro en otro sentido.

No se equivoquen, considero que todas las propuestas tienen su cabida, pero no todos los productos musicales tiene la misma calidad ni han de tener la misma consideración.

Si el lector ha sido capaz de llegar hasta estas líneas, se dará cuenta de que en ellas se refleja una declaración de intenciones con respecto al sentido que pretendo imprimir a este blog.

Espero escribir sobre grandes artistas, músicos y personalidades atemporales cuyas composiciones trascenderán a nuestras propias vidas y que serán escuchados, estudiados y admirados por generaciones que aún están por llegar.

Eso sí, como declaro en la descripción de esta página, tu opinión será bienvenida porque mi pretensión es que este sea un foro abierto.

Por ello, doy la bienvenida a cualquiera que desee acercarse a una de mis pasiones, la música.



4 comentarios:

  1. Buenísimo, Max!!! Te sigo a partir de hoy!!!

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  2. Muy interesante, Max: es una de las discusiones que más disgustos me ha traído en mi vida. No todos los gustos son iguales, ni todo vale lo mismo. Django Reinhardt o Miles Davis seguirán siendo clásicos cuando el espantoso pop y el rock prefabricado se pierdan, y nadie los eche de menos. Te sigo.

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  3. La música es la mas sublime expresión de nuestro ser, la mejor comunicación de nuestras almas.

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